Mientras Europa y Reino Unido siguen preparando planes de contingencia para todos los escenarios que se puedan abrir en otoño, se ha producido un nuevo giro por parte de Theresa May. La primera ministra ha propuesto someter a referéndum el acuerdo de salida con la Unión Europea en un intento por ganar el apoyo del sector laborista partidario de un “Brexit blando”.

Theresa May, que no se muestra partidaria de un segundo referéndum sobre el Brexit, sí se ha comprometido a incluir en el acuerdo un requerimiento para someter a votación si se debe celebrar este referéndum. Sin embargo, no está claro que esta propuesta vaya a conseguir los apoyos que necesita May para sacar adelante un acuerdo de salida en la votación que tendrá lugar a principios de junio. Los laboristas dudan de que May pueda cumplir sus promesas dada la debilidad interna a la que tiene que hacer frente y las nuevas propuestas no han gustado en el seno del partido conservador.  Además, un buen resultado en los comicios europeos del ultranacionalista Nigel Farage, partidario del “Brexit duro”, complicaría aún más el escenario.

Habrá que prestar atención en los próximos días a dos citas que pueden condicionar el proceso de manera importante: las elecciones europeas por un lado y la nueva votación del acuerdo en la primera semana de junio.